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NOTICIAS

Participar un año más en la Feria del Libro y del Cómic de Villanúa (Huesca) ha sido extraordinario. Cuando una feria se celebra al aire libre, siempre se mira la previsión meteorológica con cierta inquietud, pero esta vez el cielo nos regaló un día casi perfecto: apenas unas gotas a la hora de comer y, después, un sol que nos acompañó hasta el atardecer.


Entre compañeros, lectores y visitantes, vivimos una jornada que nos recordó por qué estos encuentros siguen siendo tan necesarios: porque crean comunidad, porque acercan los libros a quienes los buscan y porque permiten que las historias se abran paso incluso en los días más inciertos.


Uno de los momentos más bonitos llegó con el taller de marcapáginas de flores y recortes que impartimos para niños, madres y padres. La actividad se llenó mucho más de lo previsto y se convirtió en un espacio de creatividad compartida donde las manos y las ideas se mezclaron con total naturalidad. El resultado fue precioso: decenas de marcapáginas únicos, hechos con entusiasmo que cada familia se llevó como recuerdo.


La feria cerró con música en directo de los Jazz Hunters, capaces de transformar la plaza en un pequeño oscense en un pedacito de Nueva Orleans. Su actuación fue el broche perfecto para una jornada intensa y muy especial.


Gracias, un año más, a Miriam, de la Biblioteca de Villanúa, por organizarlo con tanto cuidado, y a todos los compañeros que hacen que estas ferias sean mucho más que un evento: Hola Monstruo, Roberto Malo, Daniel Tejero y Los Libros del Gato Negro.




Un día que siempre deja huella.


Hay ferias que poseen un brillo propio, y la Feria de Brujería, Magia y Plantas Medicinales del Moncayo es una de esas celebraciones que cada año nos recuerda por qué volvemos. No es solo porque el único pueblo excomulgado de España se llene de brujas —como nosotras— cada primer sábado de julio, sino por la atmósfera singular que envuelve sus calles y transforma el día en algo especial.


Este año vivimos abrazos, lágrimas y una emoción serena en nuestro puesto literario. Conocimos a una niña maravillosa que nos mostró su libro de conjuros, donde había incluido un poema de Pat MM, y recibimos la visita de la bruja de honor 2026, Irene Vallejo, que se acercó al final de la jornada con su amabilidad habitual. Fue uno de esos momentos que confirman que la literatura también se teje en los encuentros.


Nuestras jaulas guardaron poemas que no dejaron de liberarse, y los ejemplares de Llámame bruja volaron antes de que terminara el día. La feria nos regaló historias, complicidad y esa energía que solo se percibe cuando estás rodeado de magia. Nos marchamos con el corazón lleno y el deseo de regresar el próximo año con nuevos libros, nuevas propuestas y hechizos.



La Jornada Cultural de Parque Goya nos regaló una mañana luminosa, en comunidad y con los pies en la hierba. Llevamos nuestro carrito poético y un montón de libros y compartimos unas horas muy bonitas con los lectores del barrio.


Después llegó el turno del cuentacuentos Enzo y la montaña de los sueños, narrado por Pat MM, que reunió a peques y mayores en un círculo de imaginación.


¡Gracias por invitarnos!



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